No me digas que no (menos empelota)

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Cuando me enteré que estaba embarazada, mi escondido e impensado instinto maternal funcionó más rápido de lo que pensaba: sospeché inmediatamente que esperaba a  un niño. Y así fue, tempranamente Raimundo mostró el pene y toda la energía con la que viene este hombrecito al que ya amo con toda mi alma.

Igual me hubiera encantado una niñita, pero luego me puse a pensar…ser hombre es más fácil, por mil razones. Pero la principal es que los hombrecitos desde pequeños toleran mejor una palabra que las mujeres rechazamos a toda edad… esa palabra es…<NO>.

¿A cuántos niños púber les dijeron “No. No quiero bailar contigo” en esas fiestas de casa donde los papás se rajaban con cosas para comer y sólo había bebida? ¿A cuánto jovencito rechazaron peticiones de pololeo? Miles de niños aceptaban mucho mejor quedar fuera del equipo de fútbol, a diferencia de la tragedia griega y berrinche tipo Abigail que podía hacer una niñita que no calificaba para ser parte del equipo titular de gimnasia.

Y esta intolerancia al rechazo, tan propio de nosotras las féminas, va en aumento a medida que pasa el tiempo. Es terrible un “no estás contratada”, “no puedo acompañarte hoy”, “no queda de su número”, “no hay hora con la peluquera hasta mañana”, etc…

Pero el NO más doloroso para una mujer es: “No quiero que tengamos sexo…” ¿¡QUÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉ?! Y no hablo de la ruptura de una relación amorosa, ni de una separación dolorosa.  Hablo, por ejemplo, el dramático caso del weón que te tiraste como por un año completo y que de un día para otro te dice que ya no quiere tener sexo contigo, o el que te salió con que “vamos muy rápido, esperemos a ver que pasa en la siguiente cita”. ¿Y qué me dicen del idiota que te tenía de amante y que después de un par años se dio cuenta que no eras más que un error en su vida?

Bueno, sea el caso que sea, lo cierto es que nunca vi llorar con tanto odio a una mujer como a aquella a la que negaron un polvo. Qué cosa tan terrible.

 Pero ¿por qué duele tanto?

No se trata siempre de sentimientos: esto es un asunto de ego. A una mujer siempre se le debería desear. ¿No ha estado escrito en los libros durante siglos? ¿No era que siempre los hombres debieran estar calientes?

Al principio los culpamos a ellos, a los desalmados que no quieren nuestro cuerpo, pero después nos culpamos a nosotras mismas (aunque nuestro discurso sea “él se lo pierde”) y terminas sintiéndose fea, gorda, celosa de la otra vagina que debió aparecer por ahí. Nos cuestionamos tanta tontera…

¿Pero es que acaso ellos no pueden decir <no> a una vagina porque no tienen ganas? Compañeras… ellos pueden libremente ejercer su derecho a ser selectivos con su miembro y hay que aceptar eso.

Tal vez deberíamos entender que no es ser mal educado no querer meterle el pene a alguien (aunque ese alguien sea una).

¿Cuántas veces algún amigo, nada feo, amoroso, buen hombre, nos quiso llevar a la cama y le dijimos que no? Y no había motivo alguno para negarle una noche de pasión, sino que sólo no quisimos. ¿Alguien osó pensar acaso que éramos culpables de aquello? ¿No es, entonces, de “Señorita” no querer pasarle la flor a cualquiera?

Nadie nos culpó, nunca nos sentimos unas desgraciadas.

Pero ese hombre que se niega a tener sexo con una, pareciera merecer las penas del infierno.

Tengo muchos amigos a los que siempre les aconsejé: “Nunca se caguen con un polvo chiquillos, eso es ser maricón del alma”. Pero me equivoqué y quiero retractarme…Todos tenemos derecho a no querer tener relaciones sexuales, a decir que no, a dejarlo para después o simplemente a fijarnos en otra persona que nos guste o nos caliente más.

Cuando hay sentimientos es más complicado, pero esto es sexo, puro sexo y nada más. Así que no nos ofendamos.

Si un hombre te dice que no y no te rompe el corazón, no es un maricón. La cosa es simple, hay que ir por otro que sí quiera lo mismo que una… puro sexo.

Y al final si hay química sexual la cosa resulta, si no, es inútil. Más feo es hacer caridad con el órgano sexual.

Sinceremos las cosas. Si no quiere tener sexo no lo tenga y subamos el valor del polvo!

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Un comentario Agrega el tuyo

  1. Ameba dice:

    Es que a las minas (y sobre todo a las chilenas), las educan para no tolerar “noes” por respuesta. Con esas típicas frases estilo “una mujer siempre consigue lo que quiere”, “las mujeres dominamos el mundo”, “la fuerza femenina al poder” lo único que consiguen es llenar la cabeza de ciertas féminas de pajaritos que se creen toda esa basura y luego ahí tienes, a una Magdalena dando la nota alta porque le pusieron la PLR o le dijeron “no guapa, ya no me gustas”

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