2016

el

Sospeché desde principios de 2016, que sería un año durísimo. Aún recuerdo ese 8 de enero en que me desperté y mi marido me dijo: “Pame, se murió Bowie”.

Aún sin levantarme de la cama volví a cerrar los ojos y pensé: “Ojalá el Nacho se haya equivocado y haya leído “Murió David B.” y que sea ese español de apellido Bisbal  que canta puras weas. Pero no. Era Bowie.

Así empezaba el año más fuerte de mi vida. Y digo “fuerte” no sólo porque los “weones zen” me putean cuando me quejo del año por las redes sociales, sino que ahora con más calma, pondero mejor las cosas que me pasaron.

2017Me da una lata horrenda repasar mes a mes el 2016, pero en abril mi luz empezó a apagarse, y eso sí que no puedo olvidarlo nunca.

Jamás había pensado en el suicidio como una solución a esa angustia que empezaba a sentir llegado el ocaso de cada día. Cuando me di cuenta de que había tomado la micro que me llevaría al cruce del tren, me detuve, y todo a mi alrededor también se detuvo. Pensé: “Raimundo no se merece esta mierda que estoy haciendo”.

A los dos días estaba sentada en la consulta de mi psiquiatra, un viejo maravilloso que descubrió que para mí, el otoño era una escalera que descendía al infierno. Trastorno afectivo estacional. Así se le decía a lo que mi marido llamaba: “El bajoneo de la Pame porque se acabó el verano”

Un mes con licencia, pegada al techo, tres medicamentos y prohibición de hacer catarsis en un psicólogo. Fingiendo que todo estaba bien cuando llegaba mi Raimundito del jardín e intentando inventar que me recuperaba.

Volví al trabajo y más pena me daba ver cómo casi todos me trataban como enferma. Ya no confiaban en mí, porque “como andaba con depre”, seguro no podía alegar una causa en la Corte.

Mi licencia se había acabado, pero frente a mi escritorio seguía llorando. Recuerdo que un día una compañera de trabajo entró a mi oficina y yo estaba pésimo. Sin preguntarme agarró mi cartera, me puso los lentes oscuros y me llevó en su auto a la Avenida Perú. No me preguntó nada. Me dio un cigarro, me compró un café y me salvó. (Gracias T.A., te debo mil pisco sours)

La depre iba desapareciendo muy lentamente, gracias al apoyo de mi marido, a mis amigos y familia, pero sobre todo gracias a mi hijo, que resultó heredar un humor exquisito, grandes dotes de bailarín y una ternura que impacta y cura.

Pasó el invierno y pasó mucha gente. Muchas desilusiones, muchas lindas sorpresas, un adiós doloroso, y un “reset” que agradezco hasta hoy.

Murió Prince, Cohen y George Michael. En un accidente horroroso una de mis amigas más queridas perdió a su padre y hermano, hombres maravillosos que conocí de niña y que llevo en mi corazón a diario.

Septiembre me golpea con un accidente donde mi retoño, dándoselas de hombre araña, se fractura tibia y peroné. Pero juntos nos pusimos de pie. Un mes con yeso y sin ir al jardín, nuestras vacaciones quedaron en dos semanas quedándome junto a él en la casa, pintando, leyéndole cuentos, haciendo edificios de lego, tortas de plasticina, y luego dos semanas similares con el papá en la casa.

Con ese accidente me di cuenta de que ya me había sanado. Que lo enfrentamos bien, que mis martes del taller Groovie me habían regalado amigos verdaderos que me fortalecieron enormemente, que mi casa era un templo de felicidad de nuevo, que en el trabajo volvía recuperar la confianza de los demás, y la propia, que la primavera estaba de nuevo en mi corazón y en el patio. Que mis amigos de toda la vida continuaban siempre a mi lado, y que la gente que tuvo que irse de mi “órbita” más cercana, no me quería tanto como alguna vez creí.

Siendo 30 de diciembre, siento que mi nuevo año ya empezó, y que quiero calma más que viajes, más tiempo que plata, más libros que zapatos, más besos que carteras, más conciertos que música envasada. Más amor y menos quejas.

Aprendí que el “mono” es un animal que vino a desordenar mi vida, pero que gracias a esa crisis, se viene un “gallo” agradable.

Seguirán muriendo talentos, ocurriendo desgracias y encuentros con personas detestables, pero lo importante es que estamos preparados y acompañados. El 2016 fue largo y doloroso, bisiesto pa más cagarla, pero nunca olvidaré el año en que crecí.

GRACIAS, GRACIAS Y GRACIAS

P.D.: Gracias por llegar: Marcela, Nicolás, Pilar, Andrea, Juan Pablo, Joaquín. Gracias por mantenerse: Papá y mamá, Pato, Ale, Pao, Javier, Maxi, Magda, Ari, Seba, Paula, Jóse, Rodri, Ina, Onchi, Tael. Gracias por enseñarme Tefi, Raúl, Carola. Gracias por volver. Flo, Seba, tía Ceci.

Y GRACIAS por amarme: Ignacio y Raimundo. Es mutuo y eterno.

 

 

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8 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Ingrid dice:

    Para muchos el 2016 fué un año más que difícil. Comenzó con un accidente automvilístico de mi nuera con mis dos nietos de 2 y 1 año dentro del auto, gracias a Dios no les paso nada, luego la muerte de mi suegro después de una larga y dolorosa agonía, que mantuvo a mi marido en una angustia permanente durante muchos meses y el consiguiente deterioro de su salud hasta hoy. En medio de todo sucedieron muchas cosas que prefiero no mencionar, terminando el año con mi cesantía a partir de mañana 31 de diciembre.
    Como ves no tan sólo para tí este año fué malo, siempre hay alguien que está peor que tu y yo.
    änimo y cariños para ti.

  2. TRICIA CONTRERAS dice:

    Espero que este año te apañe con tu sanación y que bueno que pudiste salir de ese lugar oscuro en el que estuviste.. Siempre hay gente valorable, que son más acciones y menos palabras, muy buenos amigos y salvadores de vida… no te fijes nunca en la gente mierda pk esos sólo están ahí para cagarnos la onda.
    Me alegro mucho que veas el futuro brillante nuevamente.

    Cariños para ti y tu “hombre araña”

  3. Magda Lena dice:

    Uno puede decirte mil cosas buenas y mil palabras que sonaran super lindas inserte(corazones, unicornios, soles, chispas y brillos), Yo creo que eres bkn, me encanta leerte y esto solo paso porque asi es la la puta vida, dulce y amarga.
    Pero tu ya te levantaste y este post es la prueba de eso!!!
    sigue brillando este 2017.
    Un abrazo y espero leerte mas seguido.

    pd: mi p*to computador es gringo y nunca dejo poner tilde.

  4. Carolina díaz abeleida dice:

    Tenía tantas ganas de léerte y me preguntaba que pasaba contigo….no sabes como te entiendo, el mono desordenó y dejó la cagá en la vida de muchos, pero el aprendizaje que nos dejó es impagable. Ahora el sol brilla y espero sigas escribiendo. Soy tu seguidora y me sacas carcajadas y reflexiones….hoy está lleno de blogeras, pero nadie describe el día a día como tu. Dale Pame, no nos abandones. 😙

  5. Carolina díaz abeleida dice:

    Ni el el rize, ni el impram o el clona ayudan más que el verano

    1. Gabriela Hidalgo dice:

      jajajajajaja estoy tomando todo eso y el verano me tiene feliz.

  6. Gabriela Hidalgo dice:

    Pame, leo tu resumen de año, y se parece tanto al mio que lo podria haber escrito yo, 2016 se resumió en una sobrecarga de trabajo que detonó en un stress encadenado a una depre sin tratar por años.
    Me enfermé como nunca, gasté hasta lo que tenia en médicos, y tenía mas pega que nana de castillo, pero tambien encontré un grupo que me ayudó a levantarme, a mi marido y mi hijo que me ayuda con cada sonrisa y abrazo que me da, empiezo el 2017 llena de pastillas y controles, pero aspiro que sea el año en que las empiece a dejar y aprenda a lidiar con los factores que detonaron mi depre (no es TAE).
    Te deseo un feliz 2017!

    1. Gabriela Hidalgo dice:

      Olvide agregar que el año se llevó a mi abuela, a la de mi marido y a dos de sus tios que fueron como sus abuelos… o sea, nada mas por favor!

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